Financiamiento pymes
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Carlos Peña para El Observador

En las pasadas semanas he venido reflexionando en la forma en que las personas millonarias actúan, toman decisiones y se comportan, tanto personal como empresarialmente.

En estas entregas hago mucha referencia a los autoempleados con el fin de hacer entender a todos los lectores que un autoempleo tiene limitaciones en facturación, siendo un autoempleado no podrá ser millonario por su propia cuenta, ya que el autoempleo tiene limitaciones en escalabilidad y multiplicación de capital.

Leyendo eso entonces surge la duda de qué significa ser millonario en pleno 2020 y cómo evitar engañarme con todo lo mostrado en redes sociales de lujos y estilos de vida de ciertas personas (que por cierto, la mayoría de ellas están altamente endeudadas y lejos de ser millonarias). El millonario, en el contexto de Costa Rica es alguien que tenga un patrimonio por encima del millón de dólares.

Esta definición es mía, antojadiza y no está sujeta a algún criterio técnico, pero siendo esta mi columna siento la libertad de dar una aproximación conceptual al punto que quiero desarrollar.

El objetivo de un millonario es la multiplicación del capital, no es su conservación sino la multiplicación al modo más alto posible con un riesgo que ese millonario pueda tolerar.

Por lo anterior, podemos deducir que quienes pueden acercarse a ser millonarios por definición sólo pueden ser empresarios e inversionistas, los autoempleados o los empleados regulares no lo pueden lograr de ninguna forma porque la forma de consumo y pensamiento es diferente.

Los empresarios e inversionistas trabajan su dinero en función de multiplicación compuesta, mientras los ahorrantes a duras penas reciben un bajo porcentaje de intereses fijos.

Un millonario tiene estos hábitos, personales y empresariales:

  1. Piensan todas sus decisiones con base en rentabilidad
  2. Postergan satisfacciones inmediatas por objetivos de largo plazo
  3. Piensan en función de multiplicar resultados
  4. Maximizan el retorno de inversión
  5. Se asesoran adecuadamente
  6. Aprecian el valor de pagar buenos asesores, empleados, tecnología e infraestructura
  7. No son mezquinos en sus proyectos
  8. No trabajan solos, siempre tienen socios
  9. Trabajan siempre con dineros ajenos
  10. Tienen un plan de vida definido
  11. Entienden que el dinero es un medio y no un fin
  12. Saben trabajar con deuda
  13. Tienen una buena educación financiera

Hoy en día levantar capital para un proyecto de millones de dólares no es difícil, nada más conlleva tener una idea clara de qué se quiere hacer y responder al cómo se entregarán los beneficios y el dinero llegará.

Un problema repetitivo en emprendedores, autoempleados y algunas PYMES es que piensan en función de beneficios de corto plazo, están en modo sobrevivencia o están satisfechos realmente con su vida.

Que no se me malinterprete, el ser millonario no es una obligación y para muchas personas es inclusive grotesco pensar en acumular capital, pero yo estoy convencido de que venimos a este mundo a servir a su sociedad por medio de la creación de puestos de trabajo, multiplicación del capital para pagar impuestos justos y crear innovación por medio de mercados competitivos.

Muchas personas cuentan con pensamientos limitantes, tanto por miedos personales, parálisis por análisis o autolimitaciones financieras o físicas que les impiden pensar en volverse un millonario en la forma comentada; pero es una completa falacia y responde a un bloqueo mental.

El mundo nunca había sido más accesible como ahora. Las facilidades en capital privado, capital de riesgo y alianzas estratégicas no pueden estar mejor. Las limitaciones más usuales observadas en emprendedores, autoempleados o PYMES son:

  1. Falta de compromiso con el negocio
  2. Intenciones escondidas en negociaciones
  3. Falta de comunicación franca y sin tapujos
  4. Terror por el fracaso
  5. Desconfianza entre las partes
  6. Pensar primero en el beneficio personal antes del negocio
  7. Crear negocios en función de las comodidades del dueño y no del cliente
  8. Aversión al riesgo
  9. Incomodidad por las deudas

Por lo que, si alguien pretende ser millonario, salir de la pobreza o cambiar radicalmente su vida financiera debe tomar en cuenta todos los puntos aquí esbozados, entender que la vida es sumamente corta y no hay tiempo por perder.

Durante el presente shock sistémico tanto económico como sanitario han cambiado muchos mercados, nacido nuevas oportunidades y muerto grandes competidores, por lo que ahora la cancha está nivelada como nunca y el mundo será de quienes aprovechen estas ventanas abiertas por cortísimo tiempo.


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