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Natalia Calderón para El Observador

En la crianza existen momentos únicos y mágicos que es importante aprovechar al máximo.

Es muy importante hacer tiempo especial cada día para promover esa conexión; enfatizar en juego libre, invitaciones o provocaciones para jugar con materiales pasivos o juguetes pasivos.

Además, hay tres momentos durante el día muy, muy importantes:

Los tres minutos después de levantarse: despertarlo con amor y cariño, una canción o una caricia especial, lo que conocemos como rituales de conexión; como un ataque de besos.

Los tres minutos después de volver o regresar de clases: preguntarle ¿cómo estuvo tu día?; ¿qué fue lo favorito de hoy? Y mostrar interés por sus actividades y emociones, ¿cuál fue el momento más feliz de hoy, o el momento triste? ¿A la par de quién te sentaste? ¿Usaste hoy el color rojo?

Los tres minutos antes de acostarse: cerrar el día con amor y empatía. Sintiéndose visto y valioso. Con un cuento, una canción, un baño, un masaje, un besito… Cerrar para dar paso al descanso.

Es necesario estar alejado de las pantallas entre hora y media a dos horas, para ir promoviendo los estados de relajación. Y sobre todo tener una rutina con fotos, donde el niño pueda observar que se acerca el momento de descansar.

¿Quieres ponerte primero las pijamas o lavarte los dientes? Las opciones lo invitan a colaborar mucho más.

Recuerda los nueve minutos más especiales del día.

Cuénteme en los comentarios que le parecen y guarde el post para tenerlo a mano.

 


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