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Dermatóloga Dra Dinora Ochy para El Observador

Conforme vamos envejeciendo nuestra piel tiene una serie de cambios fisiológicos. Uno de ellos es el adelgazamiento de la grasa debajo de la piel (grasa subcutánea) que nos ofrece un efecto de amortizador para golpes. También se puede tener un adelgazamiento del grosor de nuestra piel.

Estos cambios en los adultos mayores provoca tener mayor fragilidad en la piel para romperse, por una disminución y perdida de lípidos o grasas naturales. También la sudoración se ve alterada en la edad de oro, debido a que las glándulas de sudor también envejecen, acarreando consigo facilidad a sufrir golpes de calor en el adulto mayor. Estos se pueden ver potenciados por la menopausia en mujeres (bochornos). Otros problemas son sudoración excesiva en pacientes diabéticos y malos hábitos como es el tabaco, el alcohol y la obesidad.

En estos pacientes también podemos ver en su piel manchas de color morado que son moretones por la fragilidad capilar que tienen al disminuir la grasa subcutánea, fisuras en la piel. También podemos evidenciar la factura de la exposición solar como manchas color café en zonas de exposición por el rostro, los brazos y en piernas (recordemos que en años anteriores el bloqueador solar no era muy utilizado como en estos tiempos, que vemos su importancia al disminuir el cáncer de piel y lesiones de manchas). En ocasiones manchas color blanco que también son producto del sol.

También los pacientes en edad adulta aquejan mucho el picor de la piel, por una aumentada resequedad de la misma, por no producir grasas naturales desde nuestra piel (lipídos y cerámidas). Lo anterior trae como consecuencia rascados excesivos e inflamación de la piel.

Dermatitis para este tipo de piel:

  • Baños cortos con agua tibia casi fría, porque las temperaturas aumentadas y muy calientes, pueden producir inflamación y resequedad de la piel.
  • Utilizar jabones neutros que laven la piel, pero que no arranquen la grasa natural de esta.
  • Colocar cremas humectantes que tengan muchos lípidos, cerámidas y probióticos para aportar a la piel esa grasa perdida, con apliacación dos veces al día.
  • Utilizar ropa de algodón y fresca no ajustada.
  • Revisar el área de los pies a diario como son uñas, humedad es decir secar muy bien entre los dedos para evitar hongos e infecciones de piel.
  • Utilizar calzados cómodos, corte de uñas adecuados y zapatos antideslizantes para evitar caídas
  • Secar muy bien en área de axilas, bordes inframamarios o pliegues que se pueden realizar en abdomen debido al aumento de peso y obesidad que en muchas ocasiones tienen estos pacientes, para así evitar infecciones de piel bacterianas o por hongos e irritaciones
  • Al salir a la exposición solar no olvidar el bloqueador solar, sombreros, ropa que tape del sol y anteojos.
  • Quiénes utilizan pañal, realizar el cambio cada tres horas y utilizar cremas protectoras que disminuyan la humedad, el roce y evitar lesiones en piel.
  • Realizar caminatas diarias, a tolerancia sin exigirse mucho, para aumentar la circulación, que se ve disminuida en los adultos mayores, produciendo varices que hace que la piel sea más propensa a inflamarse.

No olvide examinar la piel una vez al año para todos los pacientes adultos mayores, que son los más propensos a cáncer de piel. Recuerde que ellos presentan muchas manchas y lesiones premalignas que deben ser retiradas y examinadas. Para  descartar malignidad deben ser revisados por un especialista de la piel como es el dermatólogo.

No olvidemos que el cáncer de piel es el número uno a nivel mundial y de nuestro país.


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